Domingo 18 del Tiempo Ordinario (B)

julio 29, 2021

Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15 Yo haré llover pan del cielo

En aquellos días, la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: -«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad.» El Señor dijo a Moisés: – «Yo haré llover pan del cielo: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba a ver si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: “Hacia el crepúsculo comeréis carne, por la mañana os saciaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor, vuestro Dios.”» Por la tarde, una banda de codornices cubrió todo el campamento; por la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, parecido a la escarcha. Al verlo, los israelitas se dijeron: – «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: – «Es el pan que el Señor os da de comer.»

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54 R. El Señor les dio un trigo celeste.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,17. 20-24 Vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios

Hermanos: Esto es lo que digo y aseguro en el Señor: que no andéis ya como los gentiles, que andan en la vaciedad de sus criterios. Vosotros, en cambio, no es así como habéis aprendido a Cristo, si es que es él a quien habéis oído y en él fuisteis adoctrinados, tal como es la verdad en Cristo Jesús; es decir, a abandonar el anterior modo de vivir, el hombre viejo corrompido por deseos seductores, a renovaros en la mente y en el espíritu y a vestiros de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.


Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 24-35 El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará sed

En aquel tiempo, cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaum en busca de Jesús., Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: – «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?» Jesús les contestó: – «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.» Ellos le preguntaron: – «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?» Respondió Jesús: – «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.» Le replicaron: – «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”» Jesús les replicó: – «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.» Entonces le dijeron: – «Señor, danos siempre de este pan.» Jesús les contestó: – «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

El discurso del pan de vida: ¿por qué buscamos a Jesús?

Jesús se marchó al monte solo cuando vinieron a hacerlo rey. Pero la multitud no ceja en su empeño y sigue buscándolo. Jesús, decíamos la semana pasada, desaparece a veces de nuestra vista precisamente porque queremos apoderarnos de él, ponerlo al servicio de nuestros intereses, manipularlo. Además, esas desapariciones nos fuerzan a seguir buscándolo, y esto nos da ocasión de poner al descubierto nuestras verdaderas motivaciones y de irlas rectificando y purificando. Cuando la gente encuentra a Jesús no puede explicarse cómo ha llegado hasta allí (en los versículos 16-23, se narra cómo Jesús atraviesa el lago en medio de la tormenta caminando sobre las aguas). Las presencias de Jesús siempre tienen algo de misterioso, de imprevisto, de gratuito. No es bueno acostumbrarse a ellas, darlas por descontado, como una especie de derecho que tenemos y al que podemos recurrir en cualquier momento. Es preciso estar siempre abiertos a la sorpresa de una presencia que nunca deja de ser un regalo inmerecido.

Como suele suceder en el evangelio de Juan, a las preguntas más o menos normales de los discípulos y de la gente, Jesús responde cambiando de tercio para situarnos en un nivel de mayor profundidad. Eleva nuestra mirada desde los asuntos que nos ocupan habitualmente (como el pan de cada día o el bienestar material) a las dimensiones fundamentales de la vida. En este caso, además, Jesús lo hace desvelando las verdaderas motivaciones de esta masa de gente que, no lo olvidemos, lo buscaban para hacerlo rey, es decir, por el pan con el que habían saciado su hambre corporal, y no por el signo que aquella comida representaba. Jesús no rechaza esa motivación, insuficiente pero comprensible, sino que tomando pie en ella invita a estos incipientes discípulos a ir más allá: “Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre”. No puede descalificar ese deseo de pan para el hambre del cuerpo, pues él mismo se ha preocupado de dar de comer a la multitud. Pero ahora les invita a que le pidan otro pan, que él mismo les quiere dar, y que sacia otras hambres más radicales y profundas: el hambre de sentido, de salvación.

Es admirable cómo Jesús sabe hilar esos dos tipos de hambre y esas dos clases de pan. Él no es un demagogo ni un manipulador que usa la capacidad de saciar el hambre corporal para ganarse adeptos. Es común que el que tiene algún poder lo use para comprar la aceptación y el aplauso social (y, de paso, una buena provisión de pan para sí mismo). Pero no Jesús, que si les ha dado de comer es porque ha sentido lástima de ellos y ha respondido a una necesidad real, dándonos así ejemplo e implicándonos en la solución de esos problemas más inmediatos. La manipulación puede también ir en sentido contrario, como ya hemos visto: recurrir a Dios sólo cuando se tiene hambre o cualquier otra necesidad material, exigiéndole soluciones que nosotros mismos deberíamos buscar, e incluso acusándole cuando las cosas van mal, como hace el pueblo de Israel en el desierto (olvidando bien pronto el don de la liberación que acababan de recibir).

Jesús tampoco es un maximalista, un purista que exige que los que se acercan a él tengan desde el principio motivaciones absolutamente puras, por ejemplo netamente religiosas y espirituales. Él es un buen pastor, que se ocupa de las necesidades reales de los suyos y, por eso, les da de comer. Pero es también un maestro, que, una vez atendidas esas necesidades básicas, sabe orientar la mirada hacia otras más decisivas, hacia otro tipo de pan que alimenta nuestro espíritu con bienes definitivos e imperecederos. Así pues, Jesús ni usa las necesidades materiales de los demás en beneficio propio, ni las niega en favor de las más elevadas y definitivas, porque entre ellas no hay contradicción (todas tienen su importancia), aunque sí una relación de jerarquía. Por eso, como buen pastor y maestro parte de las primeras para guiar pedagógicamente al deseo de las segundas: la satisfacción de las más perentorias sirve de signo que invita a buscar las más altas. Se trata de un proceso de purificación de las motivaciones que nos mueven a buscar a Jesús y a recurrir a Dios. Si a veces, como dice el refrán, “nos acordamos de santa Bárbara cuando truena” y recurrimos a Dios sólo cuando aprieta la necesidad, Jesús aprovecha esta situación menesterosa para recordarnos que existe otra clase de bienes, el alimento perdurable, el pan de vida, que sólo Dios puede darnos, y que nos lo ofrece en Jesucristo.

Una vida entregada a la satisfacción exclusiva de las necesidades materiales acaba estando vacía. Esa es la vida gentil que Pablo nos invita a dejar atrás para aprender de Cristo, renovarnos en la mente y en el espíritu, vestirnos de la nueva condición humana que él mismo encarna, esforzarnos por lo que da sentido a nuestra vida y la salva, la justicia y la santidad verdaderas. Pero la justicia y la santidad verdaderas no se olvidan del pan del cuerpo, sino que, por el contrario, siguiendo el ejemplo de Jesús, se expresa remediando el hambre de los necesitados.

En la vida de la Iglesia es necesario buscar constantemente el equilibrio representado por las dos clases de pan, y evitar los extremos que lo vician. No podemos usar la oferta de bienes materiales (sea la ayuda caritativa y humanitaria, sean actividades lúdicas para jóvenes o excursiones turísticas disfrazadas de peregrinaciones) simplemente para atraer a la gente y llenar, al menos, los locales parroquiales. Todas esas actividades hay que realizarlas como respuesta a necesidades reales de nuestros hermanos, pero también tienen que servir de signo para introducir pedagógicamente al deseo del alimento que perdura para la vida eterna, del don de la fe en Jesucristo. Pero, por el otro extremo, tampoco debemos exigir desde el principio motivaciones absolutamente puras a los que se acercan a la Iglesia, pues no pueden tener ya una fe madura los que todavía están buscando, tal vez sólo para saciarse de pan. Que muchos aparezcan en las parroquias o en los grupos cristianos porque buscan otras cosas distintas que el pan de vida que es Cristo (por ejemplo, amigos, ayuda material o psicológica, una plaza en el colegio o quién sabe qué otras cosas), no es motivo para echarlos fuera, sino ocasión para acogerlos, tomarnos en serio el hambre que los ha traído a la Iglesia, a Jesucristo, e iniciar con ellos un proceso pedagógico y paciente de purificación de motivaciones que los invite a realizar la obra buena que es creer que Jesucristo es el enviado de Dios, el pan de vida que sacia para siempre nuestras hambres más profundas. 

Santiago Apóstol

julio 25, 2021

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4,33; 5,12.27-33; 12,2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»  Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Sal 66 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (4,7-1

Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios. 

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,20-28)

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?»  Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»  Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.»  Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»  Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.» 

El trono y la cruz

A propósito de la solemnidad de Santiago Apóstol suele suscitarse en España la polémica de si debería ser fiesta nacional, de si la ofrenda al Apóstol deben realizarla (como es tradición) las autoridades civiles y políticas, o si, por el contrario, dado el carácter no confesional del Estado (que algunos interpretan de manera extrema como laicismo radical) deben separarse por completo esos ámbitos. Sin negar la oportunidad, incluso la necesidad de tales debates, es inevitable descubrir en ellos el resabio de la presencia de la fe cristiana en la sociedad como una forma de poder. Y, aunque los cristianos debemos aspirar a informar la sociedad de los valores cristianos, por considerarlos esenciales para el bien humano en su plenitud (que no otra cosa significa la salvación), Jesús no avala una forma de influencia basada en el poder (social, político, económico), sino que nos exhorta al humilde servicio.

La Palabra de Dios ilumina con claridad el itinerario de Santiago (y de los otros Apóstoles) que va de una inicial ambición de poder, censurada por Cristo, a una forma de servicio que le lleva precisamente a enfrentarse a esos poderes a los que aspiraba, y que llega a la entrega de la propia vida en testimonio del Evangelio. Esta Palabra nos dice que la tentación de extender el evangelio por la vía del poder es, en cierto modo, natural, por eso los Apóstoles la sienten también con fuerza, y los cristianos de todos los tiempos seguimos sintiéndola. Pero la amonestación por parte de Cristo y el testimonio de Pedro y Juan, y el posterior martirio de Santiago, nos enseñan que es posible convertirse, aprender, acoger y seguir el camino propuesto por Cristo, el camino del servicio, hasta la entrega de la propia vida como supremo testimonio cristiano. Y es que somos, como dice la segunda lectura, “vasijas de barro”, limitados y débiles, pero que, por la fe, portan un gran tesoro. Sí, a partir de esa debilidad, que se refleja en el Evangelio de hoy en la ambición de poder (fruto de una mala comprensión del mesianismo de Cristo), Jesús enseña a sus discípulos el extraño mesianismo de Cruz, al que nos preparamos por la vía del servicio, y que los apóstoles aprendieron muy bien. Del mismo modo, podríamos extender esa transformación de las vasijas de barro que somos, de nuestras inclinaciones más naturales, por la acción de la Palabra de Jesús, de su enseñanza: el deseo de placer se puede transformar en la voluntad de agradar a los demás en lo que es justo y honesto; y el deseo de tener y acumular, en la generosidad del compartir, especialmente con los más necesitados.

Ese valiente testimonio de Pedro y Juan, de palabra, ante el Sanedrín, y de Santiago con su sangre, nos indican, además, que hemos de vencer otra tentación posible: la de la excesiva prudencia para evitarnos problemas y persecuciones. Tal vez si Pedro y Juan hubieran sido más “prudentes”, menos osados, en su testimonio ante el Sanedrín, se hubiera podido evitar el martirio de Santiago, que tan escuetamente se narra en la primera lectura. Tal vez, pero es probable también que sin esa “imprudencia”, sin esa claridad en las palabras, sin ese valor de obedecer a Dios sin plegarse a las presiones de los poderes humanos, el evangelio no hubiera llegado a nosotros y se hubiera convertido en una secta marginal del judaísmo. “Creí y por eso hablé”, afirma Pablo, citando el salmo 115. El creyente de verdad no puede callar, aunque ello comporte riesgos. Pero en el seguimiento de Cristo comprendemos que hay derrotas que son victorias, muertes que son fuente de vida, que aunque nos aprieten, apuren, acosen o derriben, no somos aplastados, desesperados, abandonados o rematados, porque en nosotros actúa la muerte de Cristo, y así se manifiesta también en nuestras vasijas de barro la fuerza extraordinaria de Dios, en nuestros cuerpos mortales, la vida nueva del Resucitado.

Así, pues, si queremos celebrar de verdad al Apóstol Santiago, al margen que se celebre civilmente de una forma u otra, lo que tenemos que hacer es ponernos al servicio de nuestros hermanos y anunciar la alegría del Evangelio sin miedo, con claridad, sin excesos de prudencia, asumiendo los riesgos que, en ocasiones, esto comporta, dispuestos, como Santiago, a derramar nuestra sangre como supremo testimonio de la Verdad. 

17 рядовое воскресенье

julio 24, 2021

Чтение четвёртой книги Царств.4, 42-44

В те дни: Пришёл некто из Ваал-Шалиши, и принёс человеку Божию хлебный начаток — двадцать ячменных хлебцев и сырые зёрна в шелухе. И сказал Елисей: отдай людям, пусть едят. И сказал слуга его: что тут я дам ста человекам? И сказал он: отдай людям, пусть едят; ибо так говорит Господь: «насытятся, и останется». Он подал им, и они насытились, и ещё осталось, по слову Господню.

ОТВЕТНЫЙ ПСАЛОМ Пс 145(144) Припев: Бог нас насыщает милостью Своею.

Чтение Послания святого Апостола Павла к Ефесянам 4, 1-6

Братья: Я, узник в Господе, умоляю вас поступать достойно звания, в которое вы призваны, со всяким смиренномудрием и кротостью и долготерпением, снисходя друг ко другу любовью, стараясь сохранять единство духа в союзе мира. Одно тело и один Дух, как вы и призваны к одной надежде вашего звания; один Господь, одна вера, одно крещение, один Бог и Отец всех, Который над всеми, через всех, и во всех нас.

+ Чтение святого Евангелия от Иоанна 6, 1-15

В то время: Пошёл Иисус на другую сторону моря Галилейского, в окрестности Тивериады. За ним последовало множество народа, потому что видели чудеса, которые Он творил над больными. Иисус взошёл на гору и там сидел с учениками Своими. Приближалась же Пасха, праздник Иудейский. Иисус, возведя очи и увидев, что множество народа идёт к Нему, говорит Филиппу: где нам купить хлебов, чтобы их накормить? Говорил же это, испытывая его; ибо Сам знал, что хотел сделать. Филипп отвечал Ему: им на двести динариев не довольно будет хлеба, чтобы каждому из них досталось хотя понемногу. Один из учеников Его, Андрей, брат Симона Петра, говорит Ему: здесь есть у одного мальчика пять хлебов ячменных и две рыбки; но что это для такого множества? Иисус сказал: велите им возлечь. Было же на том месте много травы. Итак, возлегло людей числом около пяти тысяч. Иисус, взяв хлебы и воздав благодарение, раздал ученикам, а ученики возлежавшим, также и рыбы, сколько кто хотел. И когда насытились, то сказал ученикам Своим: соберите оставшиеся куски, чтобы ничего не пропало. И собрали, и наполнили двенадцать коробов кусками от пяти ячменных хлебов, оставшимися у тех, которые ели. Тогда люди, видевшие чудо, сотворённое Иисусом, сказали: это истинно тот Пророк, Которому должно прийти в мир. Иисус же узнав, что хотят прийти, взять Его и сделать царём, опять удалился на гору один.

Речь о хлебе жизни: умножение хлебов

Воскресная литургия прерывает непрерывное чтение Евангелия от Марка (цикл В) и в течение пяти недель предлагает нам рассмотреть шестую главу Евангелия от Иоанна, речь о хлебе жизни. Вопреки тому, что может показаться, перемена не слишком резкая, потому что в прошлое воскресенье мы видели Иисуса как доброго пастыря, который сжалился над теми, кто были как овцы без пастыря. В конце Евангелия говорится, что Иисус «много учил их». Сегодня, в Евангелии от Иоанна, мы видим, что в похожей ситуации Иисус не только учит, но и заботится о том, чтобы накормить толпу, которая последовала за Ним «потому что видели знамения, которые Он творил над больными». Способность Христа к состраданию сосредоточена не только на проблемах духа, Он также смотрит и на нужды тела: болезни и голод. Иначе и быть не может у Того, Кто есть Слово, ставшее плотью, и через Которого плоть, человеческая телесность, становится таинством присутствия Бога в нашем мире.

Толпа в уединенном месте действительно создает проблему с точки зрения средств и доставки. Как накормить столько людей? Иисус привлекает к решению своих ближайших учеников и расспрашивает Филиппа. Ответ апостола разумен и не лишен щедрости: даже потратив все, что у них было в общем кошельке, около двухсот динариев, они не смогли бы накормить стольких людей. Проблема была выше человеческих сил апостолов, сколько бы доброй воли они ни хотели вложить в ее решение.

Решение придет через скудный запас пропитания у одного «мальчика», который, насколько мы можем понять из текста, готов поделиться тем малым, что у него есть. Нам напоминают, что Царство Небесное принадлежит тем, кто подобен детям (ср. Мк 10:14); но мы также можем вспомнить «мальчика» (Отрока) и в стихах о рабе Яхве (ср. Ис 42:1; 52:13), который является Самим Иисусом, ставшим нищим, чтобы обогатить нас Своей нищетой (ср. 2 Кор 8:9). Иисус учит нас, что, если мы отдадим свою бедность в Его распоряжение с щедростью и доверием, то блага умножаются и достигают многих. Чудо состоит в том, чтобы делиться, чтобы раздавать. В ситуации серьезного экономического кризиса, кризиса материальных благ, мы обнаруживаем в его моральном и религиозном измерении ключ к возможному решению.

Умножение хлебов выходит, как легко понять, за рамки просто материально-технического или экономического измерения. Это не только чудо, утоляющее голод толпы, но, прежде всего, «знамение», показывающее реальное присутствие Царства Божьего, которое обогащает нас и другими благами, кроме чисто материальных (такими как здоровье тела и хлеб, утоляющий голод). Приближение Пасхи, о котором сказано в начале евангельского текста, и жест благодарения перед преломлением хлеба указывают на жертву Христа на кресте и на евхаристический хлеб, воспоминание о Его Страстях; речь идет не только о решении конкретной проблемы (которая также требует ответа), но и о радикальном и окончательном спасении, которое Иисус пришел принести нам: общение с Богом Отцом и общение между нами самими, единство Духа в союзе мира, о котором Павел говорит во втором чтении. Невозможно составить одно тело в одном Духе, если мы не в состоянии разделить нашу веру в единого Господа, а также разделить наш хлеб.

Дела милосердия и жесты солидарности, совершаемые Церковью и христианами, такие как утоление голода бедных или боли больных, должны совершаться именно потому, что есть люди, страдающие от голода и болезней, и, как у Иисуса, они должны пробуждать сострадание и у нас, и побуждать нас к действию. Но эти действия также должны быть «знаками», говорящими о присутствии в мире Царства Божьего, об Иисусе Христе, принесшем его нам, о новом сердце у тех, кто принял Слово и Личность Иисуса, о новых отношениях между людьми.

На самом деле, в сегодняшнем Евангелии люди, которые едят досыта, ощущают присутствие, которое выходит за рамки материальности умноженного хлеба. Они, несомненно, были знакомы с историей о пророке, накормившем сто человек двадцатью хлебами, и они видели, что то, что сделал Иисус, намного превосходящее чудо Елисея (пять тысяч накормил пятью хлебами, и еще оставалось двенадцать корзин), являлось  знаком «Пророка, грядущего в мир». Но, похоже, их сиюминутный интерес проявился сильнее; поэтому, больше того, чтобы слушать пророка, они хотели силой сделать его царем, то есть наделить его политической и военной властью, ведь лидер, наделенный такой силой, должен быть непобедим. Военно-политическое мессианство было для них более привлекательным, чем пророческое слово, лишенное власти. В желании сделать Христа царем по примеру царей мира сего скрыто другое желание, которое, видимо, всегда сопровождает людей в их отношениях с Богом: желание манипулировать Им и поставить Его на службу своим собственным интересам (которые, кстати, противопоставляются интересам других конкурирующих групп, с которыми «наш» Бог должен был бы бороться и побеждать).

Понятно, что Иисус, «зная, что хотят прийти, взять Его и сделать царём, опять удалился на гору один». Хотя отсутствие Бога и Иисуса Христа в жизни верующего может иметь различные значения, которые необходимо правильно различать, сегодня нас предупреждают, что одной из их возможных причин является именно желание сделать Иисуса и Бога талисманом, магически решающим наши проблемы, а не Словом, которое мы должны слушать; и что если он совершает «знамения», которые превышают наши возможности (например, наш бюджет), то он все равно не перестает рассчитывать на нас, спрашивать нас, вовлекать нас в реальные проблемы, которые должны быть решены, чтобы мы могли принять активное участие своей щедростью, тем малым или большим, что мы можем внести, и своим доверием. Только таким образом наша личная и общинная христианская жизнь может стать пророческим знаком, умножающим добро и красноречиво говорящим о реальном присутствии среди нас Христа, Пророка и Царя Царства, которое не от мира сего.

Domingo 17 del Tiempo Ordinario (B)

julio 20, 2021

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 42-44 Comerán y sobrará

En aquellos días, uno de Baal-Salisá vino a traer al profeta Eliseo el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo: – «Dáselos a la gente, que coman.» El criado replicó: – «¿Qué hago yo con esto para cien personas?» Eliseo insistió: – «Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.» Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor.

Sal 144, 10-11. 15-16. 17-18  R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6 Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo

Hermanos: Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Lectura del santo evangelio según san Juan 6,1-15 Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: – «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: – «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: – «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: – «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: – «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: – «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

El discurso del pan de vida: la multiplicación de los panes

La liturgia dominical interrumpe la lectura continua del Evangelio de Marcos (ciclo B) y durante cinco semanas nos propone considerar el capítulo sexto del Evangelio de Juan, el discurso del pan de vida. Contra lo que podría parecer, el cambio no resulta demasiado brusco, porque el domingo pasado contemplamos a Jesús como un buen pastor que siente lástima de la multitud que andaba como ovejas sin pastor. Terminaba entonces el Evangelio diciendo que Jesús “se puso a enseñarles con calma”. Hoy, en el Evangelio de Juan, vemos que, en una situación similar, Jesús no sólo enseña, sino que se preocupa de alimentar a esa multitud, que le había seguido “porque había visto los signos que hacía con los enfermos”. La capacidad de compasión de Cristo no se concentra sólo en los problemas del espíritu, sino que mira también las necesidades del cuerpo: la enfermedad y el hambre. No puede ser de otro modo en quien es la Palabra hecha carne, por el que la carne, la corporalidad humana, se convierte en sacramento de la presencia de Dios en nuestro mundo.

Una multitud en un lugar apartado crea realmente un problema logístico. ¿Cómo alimentar a tanta gente? Jesús implica a sus discípulos más cercanos en el problema, e interroga a Felipe. La respuesta del apóstol es razonable, y no exenta de generosidad: ni siquiera gastando todo lo que tenían a disposición en la bolsa común, unos doscientos denarios, podrían alimentar a tantos. El problema excedía las fuerzas humanas de los apóstoles, por más buena voluntad que quisieran ponerle.

La solución va a venir por medio de la escasa provisión de “un muchacho”, que, por lo que se deduce del texto, está dispuesto a compartir lo poco que tiene. Nos viene a la memoria que precisamente de los que son como niños es el Reino de los Cielos (cf. Mc 10, 14); pero podemos también recordar al “muchacho” de los poemas del siervo de Yahvé (cf. Is 42, 1; 52,13), que representa a Jesús mismo, que se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor, 8, 9). Jesús nos enseña que poniendo a su disposición la propia pobreza con generosidad y confianza los bienes se multiplican y alcanzan para muchos. El milagro consiste en compartir para repartir. En situaciones de grave crisis económica, de bienes materiales, descubrimos en su dimensión moral y religiosa la clave de una posible solución.

La multiplicación de los panes trasciende, como es fácil de entender, la dimensión meramente material o logística. No se trata sólo de un milagro que sacia el hambre de la multitud, sino, sobre todo, de un “signo” que significa la presencia actual del Reino de Dios, que nos enriquece con otros bienes que los puramente materiales (como la salud del cuerpo y el pan que sacia su hambre). La cercanía de la pascua, indicada al principio del texto evangélico, y el gesto de acción de gracias, antes de repartir el pan, aluden al sacrificio de Cristo en la cruz y al pan eucarístico, memorial de su Pasión; no se trata sólo de la solución del problema puntual (que también requiere respuesta), sino, además, de la salvación radical y definitiva que Jesús ha venido a traernos: la comunión con Dios Padre y entre nosotros, la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz de que habla Pablo en la segunda lectura. No es posible formar un solo cuerpo en un solo Espíritu si no somos capaces de compartir la fe en el único Señor, pero también nuestro pan.

Las obras de misericordia y las acciones de solidaridad realizadas por la Iglesia y los cristianos, como remediar el hambre de los pobres o el dolor de los enfermos, se han de hacer precisamente porque hay personas que sufren hambre y enfermedad y que, como en el caso de Jesús, deben despertar nuestra compasión y movernos a la acción. Pero esas acciones tienen que ser además “signos” que hablan de la presencia en el mundo del Reino de Dios, de Jesucristo que nos lo ha traído, de un corazón nuevo en aquellos que han aceptado la Palabra y a la persona de Jesús, de nuevas relaciones entre los seres humanos.

De hecho, en el Evangelio de hoy, las gentes que comen hasta saciarse algo perciben de esa presencia que va más allá de la materialidad del pan multiplicado. Conocían sin duda el episodio del profeta que dio de comer a cien con veinte panes, y vieron que lo realizado por Jesús, que excedía con mucho el milagro de Eliseo (cinco mil alimentados con cinco panes, y todavía sobraron doce canastas), era signo del “Profeta que tenía que venir al mundo”. Pero, al parecer, en ellos pudo más el interés inmediato; de ahí que, más que escuchar al profeta, quisieran hacerlo a la fuerza rey, esto es, investirlo de poder político y militar, pues un líder dotado de tales poderes había de ser invencible. El mesianismo político-militar tenía para ellos más atractivo que la palabra profética desprovista de poder. En la voluntad de hacer de Cristo un rey al uso de los reyes de este mundo se esconde la otra voluntad, que al parecer acompaña permanentemente a los hombres en sus relaciones con Dios: la de manipularlo y ponerlo al servicio de los propios intereses particulares (que, por cierto, son opuestos a otros grupos rivales, a los que “nuestro” Dios habría de combatir y derrotar).

Se entiende que Jesús, “sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró a la montaña él solo”. Aunque las ausencias de Dios y de Jesucristo en la vida del creyente pueden tener diversos significados que es preciso discernir adecuadamente, hoy se nos avisa de que una de sus posibles causas es precisamente la voluntad de hacer de Jesús y de Dios el talismán que resuelve de manera mágica nuestros problemas, y no la Palabra que hemos de escuchar; y que si realiza “signos” que escapan a nuestras capacidades (por ejemplo, a nuestro presupuesto), no por eso deja de contar con nosotros, de preguntarnos, de implicarnos en los problemas reales que se apresta a resolver, para que participemos activamente con nuestra generosidad, con lo poco o lo mucho que podamos aportar y con nuestra confianza. Sólo así nuestra vida cristiana personal y comunitaria puede irse convirtiendo ella misma en un signo profético que multiplica el bien y habla con elocuencia de la presencia real entre nosotros de Cristo, Profeta y Rey de un Reino que no es de este mundo.

16 рядовое воскресенье

julio 17, 2021

Чтение книги пророка Иеремии 23, 1-6

Горе пастырям, которые губят и разгоняют овец паствы Моей! говорит Господь. Посему так говорит Господь, Бог Израилев, к пастырям, пасущим народ Мой: вы рассеяли овец Моих, и разогнали их, и не смотрели за ними; вот, Я накажу вас за злые деяния ваши, говорит Господь. И соберу остаток стада Моего из всех стран, куда Я изгнал их, и возвращу их во дворы их; и будут плодиться и размножаться. И поставлю над ними пастырей, которые будут пасти их, и они уже не будут бояться и пугаться, и не будут теряться, говорит Господь. Вот, наступают дни, говорит Господь, и восставлю Давиду Отрасль праведную, и воцарится Царь, и будет поступать мудро, и будет производить суд и правду на земле. Во дни Его Иуда спасётся, и Израиль будет жить безопасно; и вот имя Его, которым будут называть Его: «Господь оправдание наше!»

ОТВЕТНЫЙ ПСАЛОМ Пс 23(22) Припев: Господь — Пастырь мой, не буду я нуждаться.

Чтение Послания святого Апостола Павла к Ефесянам 2, 13-18

Братья: Теперь во Христе Иисусе вы, бывшие некогда далеко, стали близки Кровию Христовою. Ибо Он есть мир наш, соделавший из обоих одно и разрушивший стоявшую посреди преграду, упразднив вражду Плотию Своею, а закон заповедей учением, дабы из двух создать в Себе Самом одного нового человека, устрояя мир, и в одном теле примирить обоих с Богом посредством креста, убив вражду на нём. И, придя, благовествовал мир вам, дальним и близким; потому что через Него и те и другие имеем доступ к Отцу, в одном Духе.

+ Чтение святого Евангелия от Марка 6, 30-34

В то время: И собрались Апостолы к Иисусу и рассказали Ему всё, и что сделали, и чему научили. Он сказал им: пойдите вы одни в пустынное место и отдохните немного. Ибо много было приходящих и отходящих, так что и есть им было некогда. И отправились в пустынное место в лодке одни. Народ увидел, как они отправлялись, и многие узнали их. И бежали туда пешие из всех городов, и предупредили их, и собрались к Нему. Иисус, выйдя, увидел множество народа и сжалился над ними, потому что они были, как овцы, не имеющие пастыря; и начал учить их много.

Он сжалился над ними и учил их много

Текст Марка, который мы только что прочитали, является синоптическим вариантом Евангелия Доброго Пастыря (ср. Ин 10, 1-18). В отличие от текста Иоанна, здесь Иисус не говорит, применяя образ к Себе, но действует непосредственно как истинно добрый пастырь, который заботится о Своих учениках, а также о массе людей, которые ищут Его. Таким образом, Иисус в Своем лице исполняет пророчество Иеремии, где Бог обещает лично позаботиться о Своих овцах и послать им добрых пастырей, которые избавят их от страха, несправедливости и любой опасности.

В кратком тексте сегодняшнего Евангелия мы можем видеть некое обобщение служения Иисуса в момент максимальной интенсивности. Иисус, действительно, развивает такую бурную деятельность, что, ему приходится обращаться за помощью к своим ближайшим ученикам, которых он делает активными участниками своей миссии.

Но, несмотря на интенсивность этого миссионерского вовлечения, Иисус не действует как религиозный руководитель и не впадает в обезличенную активность. По возвращении апостолов, которых Он прежде наставлял живым Словом и которое Он Сам воплощает, Он также обращает внимание и на них, чтобы встретить и выслушать. Он не просто организатор, стратег, который передвигает свои пешки, эксплуатируя их, как механизмы; Он учитель и Пастырь, который лично заботится о своих последователях, своих учениках, своих друзьях (ср. Ин 15, 13-14). Поэтому, помимо того, что Иисус говорит с ними, наставляет их и посылает в путь, Он слушает их, позволяет им выражать свои заботы и страхи, а также, как в сегодняшнем случае, свои радости и успехи. И делает не только это, но и заботится о том, чтобы обеспечить им спокойствие и отдых. Мы не знаем, как Иисус проводил эти минуты отдыха со своими учениками, которые, как мы можем предположить, были временем молитвы, созерцания и личной встречи. В делах Царства Божьего необходимо уметь «тратить время», даже если, как говорит сегодня Иисус, это «немного», потому что в центре этого Царства не неистовая деятельность или план завоевания мира, а конкретный человек, которому должна служить всякая деятельность.

Мы видим, как, несмотря ни на что, поиск спокойствия прерывается теми толпами людей, которые не дают передышки, настолько они нуждаются, что опережают апостолов, мешая заслуженному отдыху. Многие из нас отреагировали бы на это несвоевременное преследование нетерпением или гневом, и, возможно, установили бы «часы работы» и отправили бы непрошеные толпы до лучших времен, возможно, повесив табличку «закрыто на каникулы». Но Иисус – Добрый Пастырь для ближних и дальних, на коротких расстояниях личных встреч и в общении с огромной толпой, которая вызывает в Нем не нетерпение или гнев, а чувство жалости и сострадания. Возможно, увидев всех этих людей, он вспомнил пророчество Иеремии и понял, что эти овцы без пастыря могут только в Нем найти для своих душ мир и покой, от которых в этот момент Он вынужден отказаться и Сам, и апостолы. И его реакция не могла быть иной: «он начал учить их много» (но переводится и как «спокойно»). Можно предположить, что и двенадцать, уставшие и желающие покоя, также нашли в спокойных словах Иисуса мир, который они искали.

Действие и созерцание, работа и отдых, индивидуальный подход и забота о толпе… Это вызовы, с которыми постоянно сталкивается каждый христианин, а также Церковь как таковая. Как мы можем достичь баланса, который избавит нас от бешеного активизма и безответственной пассивности, от примитивного функционирования и пустого мистицизма, от сектантской замкнутости в малой группе и от состояния обезличенной толпы?

Этот баланс достигается только «через Христа, со Христом и во Христе», глядя на Него и стараясь действовать так, как действует Он. «Он – наш мир». Потому что, как напоминает нам Павел, Он примиряет не только разные и некогда враждебные народы, но и те необходимые позиции, которые порой находятся в состоянии войны. Именно Христос, пребывание с Ним, когда мы говорим с Ним и слушаем Его, учит нас этому равновесию, которое есть не что иное, как любовь: любовь, преданная до креста, в которой Он убил ненависть, любую форму вражды, а также все оппозиции, которые нас тревожат.

Любя Христа, мы учимся любить всех людей, близких и дальних, и находим личное равновесие, которое позволяет нам реагировать на реальность (часто ужасную) нашего мира, подобно Иисусу, сострадательно и спокойно, с миром, который Он дал нам.

Domingo 16 del Tiempo Ordinario (B)

julio 14, 2021

Lectura del libro de Jeremías 23, 1-6 Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño –oráculo del Señor–. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: – «A los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia.»

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6  R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 13-18 Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa

Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,30-34 Andaban como ovejas sin pastor

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: -«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Sintió lástima y les enseñaba con calma

El texto de Marcos que acabamos de leer viene a ser la versión sinóptica del Evangelio del Buen Pastor (cf. Jn 10, 1-18). A diferencia del texto de Juan, aquí Jesús no habla de sí, aplicándose la imagen, sino que directamente actúa como un verdadero pastor bueno, que se preocupa por sus discípulos y también por la masa de la gente que lo busca. Jesús cumple así en su persona la profecía de Jeremías, en la que Dios promete ocuparse personalmente de sus ovejas y enviarles buenos pastores que las libren del temor, de la injusticia y de todo peligro.

En el breve texto del Evangelio de hoy podemos contemplar una síntesis del ministerio de Jesús en un momento de máxima intensidad. Jesús, en efecto, despliega una actividad formidable, hasta el punto de que no da abasto y, como hemos visto en las semanas precedentes, tiene que acudir a la ayuda de sus discípulos más cercanos, a los que hace partícipes activos de su misión.

Pero, pese a la intensidad de esta dedicación misionera, Jesús no actúa como un ejecutivo religioso, ni cae en un activismo despersonalizado. A la vuelta de los apóstoles, a los que previamente ha aleccionado con la Palabra viva que él mismo encarna, sabe también prestarles atención, acogerlos y escucharlos. No es un mero organizador, un estratega que mueve a sus peones, explotándoles como si fueran máquinas; es un maestro y un pastor que se preocupa personalmente de sus seguidores, de sus discípulos, de sus amigos (cf. Jn 15, 13-14). Por eso, además de hablarles, instruirlos y enviarlos, Jesús los escucha, deja que le expresen sus preocupaciones y temores, y también, como en el caso de hoy, sus alegrías y sus éxitos. Y no sólo, sino que se ocupa también de procurarles tranquilidad y descanso. No sabemos cómo pasaba Jesús con sus discípulos estos momentos de asueto, que hemos de suponer que serían tiempos de oración, contemplación y encuentro personal. En los asuntos del Reino de Dios también hay que saber “perder el tiempo”, siquiera, como dice hoy Jesús, “un poco”, porque en el centro de este Reino no está la actividad frenética o un plan de conquista del mundo, sino la persona concreta, a la que esa actividad debe servir.

Vemos cómo, pese a todo, la búsqueda de tranquilidad se ve frustrada por esas masas que no dan respiro, tan necesitadas están, y se les adelantan impidiendo el merecido descanso. Cualquiera de nosotros hubiera reaccionado ante este acoso intempestivo con impaciencia o enfado, y hubiera tal vez establecido un horario “de atención al público” y despachado a la inoportuna masa para mejor ocasión, poniendo tal vez el cartel de “cerrado por vacaciones”. Pero Jesús es un buen pastor para los cercanos y para los lejanos, en las distancias cortas del encuentro personal, y en el trato con esa multitud inmensa, que no despierta en él enfado o impaciencia, sino sentimientos de lástima y compasión. Tal vez, al ver a toda aquella gente recordó la profecía de Jeremías y se dio cuenta de que esas ovejas sin pastor sólo en él podían encontrar la paz y el descanso del alma, al que en ese preciso instante le obligaban a renunciar para sí y para los apóstoles. Y su reacción no pudo ser otra: “se puso a enseñarles con calma”. Es de suponer que los doce, cansados y deseosos de tranquilidad, encontraron también en las palabras calmadas de Jesús el sosiego que andaban buscando.

Acción y contemplación, trabajo y descanso, trato personalizado y preocupación por las multitudes… Son retos a los que todo cristiano, y también la Iglesia como tal, se encuentran enfrentados de manera permanente. ¿Cómo lograr el equilibrio que nos libre del activismo frenético y de la pasividad irresponsable, de un mero funcionariado eclesiástico y de un misticismo huero, de la cerrazón sectaria en el pequeño grupo y de la masificación despersonalizada?

Este equilibrio se logra sólo “por Cristo, con él y en él”, mirándolo a él y tratando de actuar como él actúa. “Él es nuestra paz”. No sólo porque, como nos recuerda Pablo, reconcilia a pueblos distintos y antaño enemigos, sino también a esas dimensiones necesarias que a veces, con demasiada frecuencia, están en guerra entre sí. Es Cristo, el estar con él, hablándole y escuchándole, quien nos enseña este equilibrio que no es otra cosa que el amor: un amor entregado hasta la cruz, en la que dio muerte al odio, a toda forma de enemistad y también a los desequilibrios que nos desquician.

Amando a Cristo aprendemos a amar a todos los seres humanos, a los de cerca y a los de lejos, y encontramos el equilibrio personal que nos permite reaccionar ante la realidad (tantas veces terrible) de nuestro mundo, como Jesús, compadeciendo y actuando con calma, desde la paz que él nos ha procurado.

15 рядовое воскресенье

julio 10, 2021

Чтение книги пророка Амоса 7, 12-15

В те дни: Амасия, Вефильский священник, сказал Амосу: Провидец! пойди и удались в землю Иудину; там ешь хлеб, и там пророчествуй, а в Вефиле больше не пророчествуй; ибо он святыня царя и дом царский. И отвечал Амос и сказал Амасии: я не пророк и не сын пророка; я был пастух и собирал сикоморы. Но Господь взял меня от овец, и сказал мне Господь: «иди, пророчествуй к народу Моему, Израилю».

ОТВЕТНЫЙ ПСАЛОМ Пс 85(84) Припев: Яви нам, Господи, милость Твою.

Чтение Послания святого Апостола Павла к Ефесянам 1, 3-14

Благословен Бог и Отец Господа нашего Иисуса Христа, благословивший нас во Христе всяким духовным благословением в небесах, так как Он избрал нас в Нём прежде создания мира, чтобы мы были святы и непорочны пред ним в любви, предопределив усыновить нас Себе чрез Иисуса Христа, по благоволению воли Своей, в похвалу славы благодати Своей, которою Он облагодатствовал нас в Возлюбленном, в Котором мы имеем искупление Кровию Его, прощение грехов, по богатству благодати Его, каковую Он в преизбытке даровал нам во всякой премудрости и разумении, открыв нам тайну Своей воли по Своему благоволению, которое Он прежде положил в Нём, в устроении полноты времён, дабы всё небесное и земное соединить под главою Христом. В Нём мы и сделались наследниками, быв предназначены к тому по определению Совершающего всё по изволению воли Своей, дабы послужить к похвале славы Его нам, которые ранее уповали на Христа. В Нём и вы, услышав слово истины, благовествование вашего спасения, и уверовав в Него, запечатлены обетованным Святым Духом, Который есть залог наследия нашего, для искупления удела Его, в похвалу славы Его.

+ Чтение святого Евангелия от Марка 6, 7-13

В то время: Иисус, призвав Двенадцать, начал посылать их по два, и дал им власть над нечистыми духами. И заповедал им ничего не брать в дорогу, кроме одного посоха: ни сумы, ни хлеба, ни меди в поясе, но обуваться в простую обувь и не носить двух одежд. И сказал им: если где войдёте в дом, оставайтесь в нём, доколе не выйдете из того места. И если кто не примет вас и не будет слушать вас, то, выходя оттуда, отрясите прах от ног ваших, во свидетельство на них. Они пошли и проповедовали покаяние; изгоняли многих бесов и многих больных мазали маслом, и исцеляли.

Пророчество послания

На прошлой неделе нам сказали, что пророк – это любой человек, и поэтому каждый может быть для нас пророком, даже наш близкий, если он передает нам Слово Божье без противоречий и компромиссов. Мы также поняли, что, как это ясно происходит в случае с Иисусом, близость человека может стать дополнительной трудностью для принятия его пророческой передачи Слова, которую он нам несет (устно или своим образом жизни). В этом смысле истинный пророк, как бы близок он нам ни был (земляк, родственник, друг), всегда в чем-то «посторонний», чужак, иностранец, именно из-за своего необычного духа, из-за своей способности передать религиозное послание или моральную установку, которая может вызвать у нас дискомфорт, обнажая те аспекты нашей жизни, на которые мы не хотим смотреть, потому что тогда нам потребуется что-то менять.

Амос объявлен иностранцем, и поэтому ему предлагается покинуть место, где он пророчествует, и где его слова неудобны, мешают официальному культу и власти, которую этот культ представляет, и отправиться в Иудею, на свою родину. Но Амос протестует: его слова не связаны ни с профессией, ни с национальным происхождением. На самом деле, его профессия – не пророк (он не является «официальным пророком», институциональным), и поэтому его слова не могут соответствовать чьим-то конкретным интересам (например, интересам определенной нации). По семейному и национальному происхождению он простой пастух, обычный фермер. Поэтому, если он произносит вещие пророчества, то это потому, что Бог избрал его и послал говорить. После такого  избрания молчать невозможно.

Таким образом, мы открываем новый и тревожный аспект этой странной личности: пророк – это посланник Бога. Иисус, последний, кто послан Богом и, следовательно, истинный и верховный пророк, делает Своих учеников причастными к Своей идентичности. Как Он был послан Отцом, так и Он посылает их. Они имели опыт Слова Божьего в непосредственном контакте с Тем, Кто является Его живым воплощением. Логично, что они должны идти, посланные Учителем, чтобы передать это Слово другим. Так было уже при жизни Иисуса. И это не просто вопрос теоретической передачи, сообщения и преподавания доктрины, но это открытие пути к живой реальности, которая отражается в стиле и образе жизни: в общине, наделенной властью над злом, но лишенной внешних признаков силы, странствующей налегке, в простоте жизни принимая все, что дают, и ничего не требуя, подтверждая Слово, которое они передают, тем, что делают добро, исцеляют и освобождают.

Бросается в глаза то, что им приходится носить: посох и сандалии. В послании Иисус подчеркивает странничество. Быть учеником – значит быть в пути, в движении. Даже когда он говорит о том, чтобы остаться, он настаивает на временном характере ситуации: оставайтесь… пока не уйдете. Мы также отмечаем, чего не следует брать с собой: провизию, деньги, запасную одежду. Вес, который мешает путешествию, вещи, которые дают безопасность и приглашают к сидячему образу жизни. Независимо от того, преуспели мы или потерпели неудачу, Иисус призывает нас снова отправиться в путь. Предлагая положиться только на Того, Кто послал, Иисус наставляет учеников не столько в теоретическом содержании проповеди, сколько в жизненной действенности послания, которое Он им доверил: это Слово спасает, исцеляет, очищает, освобождает. Нет лучшего способа проповедовать Слово, чем делать добро.

После смерти и воскресения Христа иначе и быть не может: посылать на провозглашение Благой Вести является сутью самой жизни Церкви. Ученики посланы во весь мир, чтобы передать Слово, дающее жизнь. И очень важно, чтобы способ передачи и образ жизни тех, кто передает, соответствовали тому, что провозглашает это Слово. Правда, это не всегда так. К сожалению, иногда пример жизни не подтверждает Евангельскую весть, передаваемую теми, кто составляет Церковь. И, хотя это не лишает ее силы, тем не менее, верно, что несоответствие жизни слову значительно снижает эффективность провозглашения и свидетельства. В этом вопросе каждому из нас важно исследовать себя. Христианам свойственно выдвигать общие обвинения против «Церкви» и ее грехов, при этом не включая себя в эту критику. И это еще одна форма несоответствия. Преп. Дорофей говорил, что «никто из них не захотел обвинить себя, ни в одном не нашлось и малого смирения» (Душеполезные поучения, 1). Абсурдно говорить, что «епископы…», или «священники…», или институциональная церковь, и так далее, является такой-то или такой-то. Есть епископы, священники, религиозные деятели, катехизаторы, родители и так далее со всеми христианскими призваниями, святые и грешники, полностью посвященные, или живущие полусерьезно, или даже вопреки тому, что они исповедуют. Слова Иисуса сегодня должны быть не камнем, который бросают в других, а зеркалом, в которое каждый смотрит на себя.

Поэтому сегодня всем христианам, посланным тем или иным образом свидетельствовать и провозглашать Евангелие в соответствии с нашим призванием, предлагается задуматься о качестве нашего свидетельства и о соответствии нашей жизни. Подобно тем ученикам, которых посылали по двое, мы должны понимать, что для того, чтобы быть в состоянии выполнить эту миссию, мы должны сначала пропитаться этим живым Словом, которое является личным контактом с Иисусом Христом. И этот контакт никогда не заканчивается: в этом смысле мы всегда должны быть в пути, никогда не останавливаться, никогда не чувствовать себя уверенными в нашем понимании веры, не быть богатыми в нашей религиозной практике или в наших добрых делах. Возвращение снова и снова к общению со Христом, в пути используя лишь посох нашей веры и сандалии нашего упорства, поможет нам все глубже понимать Слово и обострит в нас потребность делать добро другим, без географических или каких-либо других границ.

Сам факт того, что мы посланы, уже может быть признаком того, что в некотором смысле мы становимся, как Амос, иностранцами на нашей собственной земле, где слово может найти сильное противодействие. И это правда, что Слово, которое Бог обращает к нам, часто неудобно, его трудно принять, поскольку оно осуждает то, что в нас самих и в нашем окружении противоречит ему (противоречит истине, добру и справедливости). Но в странствии веры у нас также будет уверенность и личный опыт, что, несмотря на эти трудности (которые мы часто чувствуем сами), то, что слово Божье хочет передать нам, на самом деле является доброй вестью, благословением, поскольку Бог действительно «благословил нас во Христе всяким духовным благословением в небесах» и избрал нас в Нем прежде создания мира, чтобы мы были святы и непорочны пред Ним в любви, Он предопределил усыновить нас Себе чрез Иисуса Христа.пред ним в любви, Он предопределил усыновить нас Себе чрез Иисуса Христа.

В конечном итоге, очень важно, чтобы каждый из нас, верующих, избранных и посланных, утверждал и воплощал в себе, в своих отношениях, словах и делах, что вера, в которую мы верим и которую исповедуем, действительно является Благой Вестью

Domingo 15 del Tiempo Ordinario (B)

julio 7, 2021

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15 Ve y profetiza a mi pueblo

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amós: – «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.» Respondió Amós: – «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo de Israel.”»

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14 Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13 Los fue enviando

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: – «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

La profecía del envío

 

La semana pasada se nos decía que el profeta es cualquier persona y que, por eso, cualquiera puede ejercer de profeta para nosotros, también alguien cercano, con tal de que nos transmita la Palabra de Dios sin componendas ni compromisos. También comprendíamos que, como de manera tan clara sucede en el caso de Jesús, esa misma cercanía puede convertirse en una dificultad añadida para que el mensaje de la Palabra que el profeta nos transmite (verbalmente o con su modo de vida) sea acogido. En este sentido, el verdadero profeta, por más cercano que nos sea (paisano, familiar, amigo) tiene siempre algo de “extranjero”, de extraño, de ajeno, precisamente por su espíritu no acomodaticio, por su capacidad de transmisión de un mensaje religioso o de una actitud moral, que puede incomodarnos al poner al descubierto aspectos de nuestra vida que no quisiéramos mirar, porque esto nos exigiría cambiar en algún sentido.

Amós es declarado extranjero y, por eso, se le invita a abandonar el lugar en el que profetiza, allí donde su palabra es incómoda, molesta al culto oficial y al poder que representa, y marchar a Judá, su patria chica. Pero Amós protesta: sus palabras no están ligadas a una profesión ni a una procedencia nacional. De hecho, su profesión no es la de profeta (no es un “profeta oficial”, institucional), y por eso sus palabras no pueden acomodarse a intereses particulares (por ejemplo, de una nación determinada). Por procedencia familiar y nacional él es un simple pastor, un vulgar agricultor. Por ello, si pronuncia oráculos proféticos es porque Dios lo ha elegido y enviado a hablar. Ante una elección así, es imposible callar.

Descubrimos así un aspecto nuevo e inquietante de esta extraña identidad: el profeta es un enviado de Dios. Jesús, el definitivo enviado de Dios y, por tanto, el verdadero y supremo profeta, hace a sus discípulos partícipes de su misma identidad. Así como él ha sido enviado por el Padre, así también envía él a sus discípulos. Estos han tenido la experiencia de la Palabra de Dios en contacto directo con quien es su encarnación viva. Es lógico que hayan de salir, enviados por el Maestro, para transmitirla a otros. Así fue ya en vida de Jesús. Y no se trata simplemente de una transmisión teórica, de comunicar y enseñar una doctrina, sino de abrir camino a una realidad viva que se refleja en un estilo y un modo de vida: en comunidad, investidos de una autoridad sobre el mal carente de signos externos de poder, ligeros de equipaje, con sencillez de vida, aceptando lo que les den pero sin exigir nada, avalando la Palabra que transmitían haciendo el bien, curando y liberando.

Llama la atención lo que tienen que llevar: un bastón y sandalias. En el envío Jesús subraya la itinerancia. Ser discípulo estar en camino, en movimiento. Incluso cuando se habla de quedarse, se insiste en lo provisional de la situación: quedaos… hasta que os vayáis. También reparamos en lo que no hay que llevar: provisiones, dinero, prendas de repuesto. Peso que entorpece la marcha, cosas que dan seguridad e invitan a una vida sedentaria. Se tenga éxito o fracaso, Jesús exhorta a reemprender la marcha. Confiando sólo en quien los ha enviado, Jesús instruye a los discípulos, más que en el contenido teórico de la predicación, en la eficacia vital del mensaje que les confía: es una Palabra que salva, sana, limpia, libera. No hay mejor modo de predicar la Palabra que haciendo el bien.

Después de la muerte y resurrección de Cristo no puede ser de otra manera: el envío para el anuncio es la esencia de la vida misma de la Iglesia. Los discípulos son enviados al mundo entero a transmitir la Palabra que da vida. Y es fundamental que el modo de transmisión y el modo de vida de los que transmiten se corresponda con lo que esa Palabra anuncia. Es cierto que no siempre es así. Por desgracia, a veces el ejemplo de vida no avala el mensaje evangélico transmitido por los que formamos la Iglesia. Y, aunque esto no lo invalida, sin embargo, es cierto que la incoherencia de vida merma mucho la eficacia del anuncio y el testimonio. En este punto es importante que cada cual se examine a sí mismo. Es frecuente que los cristianos lancemos acusaciones genéricas contra “la Iglesia” y sus pecados, pero eximiéndonos a nosotros mismos de esa crítica. Pero esto es otra forma de incoherencia. Decía san Doroteo que “la causa de toda perturbación consiste en que nadie se acusa a sí mismo”. Es absurdo decir que “los obispos…”, o “los curas…”, o la Iglesia institucional, y así sucesivamente,  es así o asá. Existen obispos, curas, religiosos, catequistas, padres de familia, y así con todas las vocaciones cristianas, santos y pecadores, completamente entregados, o que viven a medio gas o, incluso, en contra de lo que dicen profesar. Las palabras de Jesús hoy no han de ser una piedra para arrojársela a los demás, sino un espejo en que cada uno se mira a sí mismo.

Así que hoy todos los cristianos, enviados de un modo u otro, a testimoniar y anunciar el Evangelio según nuestra vocación, somos invitados a reflexionar sobre la calidad de nuestro testimonio y sobre nuestra coherencia de vida. Como aquellos discípulos, enviados de dos en dos, tenemos que comprender que para poder cumplir esta misión tenemos que empaparnos antes de esta Palabra viva que es el contacto personal con Jesucristo. Y ese contacto no se concluye nunca: en este sentido tenemos que estar siempre en camino, sin pararnos nunca, ni sentirnos seguros en nuestra comprensión de la fe, ni ricos de nuestras prácticas religiosas o nuestras buenas obras. Volver una y otra vez al contacto con Cristo, en camino sólo con el bastón de nuestra fe y las sandalias de nuestra perseverancia, nos ayudará a profundizar siempre más en la comprensión de la Palabra, y afinará en nosotros la exigencia de hacer el bien a los demás, sin fronteras ni geográficas, ni de ningún otro tipo.

El mero hecho de ser enviados puede ya ser un signo de que, en cierto sentido, nos convertimos, como Amós, en extranjeros en nuestra propia tierra en la que la Palabra puede encontrar una fuerte oposición. Y es que es cierto que la Palabra que Dios nos dirige es con frecuencia incómoda, difícil de aceptar, ya que denuncia lo que en nosotros mismos y en nuestro entorno la contradice (contradice a la verdad, el bien y la justicia). Pero, en la itinerancia de la fe, tendremos también la certeza y la experiencia personal de que, pese a esas dificultades (que, con frecuencia, nosotros mismos sentimos), lo que la Palabra de Dios quiere transmitirnos es, en realidad, una buena noticia, una bendición, ya que, realmente, Dios “nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales” y nos eligió antes de la creación del mundo para que fuésemos consagrados e irreprochables ante él por el amor, nos ha destinado, ni más ni menos, que a ser sus hijos en Cristo, su Hijo.

En síntesis, es fundamental que cada uno de nosotros los creyentes, elegidos y enviados, nos pongamos en camino y encarnemos en nosotros mismos, en nuestras actitudes, palabras y obras, que la fe que creemos y profesamos es, de verdad, una Buena Noticia.

 

 

14 рядовое воскресенье

julio 2, 2021

Чтение книги пророка Иезекииля 2, 2-5

В те дни: Вошёл в меня дух и поставил меня на ноги мои, и я слышал Говорящего мне. И Он сказал мне: сын человеческий! Я посылаю тебя к сынам Израилевым, к людям непокорным, которые возмутились против Меня; они и отцы их изменники предо Мною до сего самого дня. И эти сыны с огрубелым лицом и с жестоким сердцем; к ним Я посылаю тебя, и ты скажешь им: «так говорит Господь Бог!» Будут ли они слушать, или не будут, ибо они мятежный дом; но пусть знают, что был пророк среди них.

ОТВЕТНЫЙ ПСАЛОМ Пс 123(122) Припев: Очи наши к Господу, дарующему милость.

Чтение второго Послания святого Апостола Павлак Коринфянам 12, 7-10

Братья: И чтобы я не превозносился чрезвычайностью откровений, дано мне жало в плоть, ангел сатаны, удручать меня, чтобы я не превозносился. Трижды молил я Господа о том, чтобы удалил его от меня. Но Господь сказал мне: «довольно для тебя благодати Моей; ибо сила Моя совершается в немощи». И потому я гораздо охотнее буду хвалиться своими немощами, чтобы обитала во мне сила Христова. Посему я благодушествую в немощах, в обидах, в нуждах, в гонениях, в притеснениях за Христа, ибо, когда я немощен, тогда силен.

+ Чтение святого Евангелия от Марка 6, 1-6

В то время: Иисус пришёл в Своё отечество; за Ним следовали ученики Его. Когда наступила суббота, Он начал учить в синагоге; и многие слышавшие с изумлением говорили: откуда у Него это? что за премудрость дана Ему, и как такие чудеса совершаются руками Его? Не плотник ли Он, сын Марии, брат Иакова, Иосии, Иуды и Симона? не здесь ли, между нами, Его сёстры? И соблазнились о Нём. Иисус же сказал им: не бывает пророк без чести, разве только в отечестве своём и у сродников и в доме своём. И не мог совершить там никакого чуда; только, на немногих больных возложив руки, исцелил их. И дивился неверию их. Потом ходил по окрестным селениям и учил.

Можно ли быть пророком в своем отечестве?

Пророческое призвание – это особая форма религиозного призвания. В древнем Израиле существовали три основные формы «помазания» (помазанник – это именно «Христос», представитель Бога): священник, царь и пророк. Но пророк, в отличие от священника и царя, осуществляет внеинституциональное служение, то есть без поддержки какого-либо института (храма или политической власти), наделяющего его служение авторитетом и властью, а также дающим защиту. И, хотя существовали также и придворные пророки, пророки при царях, истинными пророками Израиля были люди, оторванные от тех священных институтов, которые они свободно критиковали.

Итак, пророк – это тот, кто, будучи поставлен Богом, не имеет внешних признаков избранности. Признаком его избрания является только сила слова, которое он передает, слова откровенного, прямого, свободного, но также подверженного риску, именно из-за отсутствия институциональной поддержки. Пророком может быть любой человек, кто-то из народа, через кого свободно говорит Бог. Таким образом проявляется одновременно и близость Бога, и Его независимость от попыток религиозной и политической власти подчинить Его своим интересам. Другими словами, Бог может говорить через кого угодно, и каждый может стать доступным для того, чтобы передавать то, что Бог хочет нам сказать. Не обязательно, чтобы пророк  имел необыкновенные откровения или видения. Достаточно, чтобы он был слушателем и передавал словами то, что в своем слушании обнаружил.

Близость имеет преимущество непосредственности. В определенном смысле авторитет институционального священства и, тем более, авторитет политической власти, сильно опосредованы, и тот институциональный характер, который дает авторитет и защищает, теснит и заглушает передаваемое таким образом слово. Те, кто занимает должности, говорят то, что должны сказать, то, что от них ожидают. И, даже если они передают подлинное Слово Божье (об истине, справедливости и т.д.), всегда можно отреагировать на это слово скептически: «Конечно! Что ты можешь еще сказать, если ты священник?».

В случае с пророком есть свобода и непосредственность, которые, однако, влекут за собой и риск. Как мы можем принять за слово Божье то, что говорит нам любой человек, такой же как мы? То есть, как мы можем принять божественный авторитет от того, кто не имеет авторитета власти? Мы всегда можем сказать ему: «Но кем ты себя считаешь?». Потому что мы знаем его, мы знаем, кто он, мы знаем его родителей, его братьев, мы знаем его недостатки и слабости, его жало, как в случае с Павлом. Это такой способ защитить себя от опасного Слова Божьего, которое своим светом обнажает наши тени, даже если это Слово предназначено не для того, чтобы «уловить» нас, а чтобы просветить и исцелить, дать нам возможность жить лучше, по-другому, с той полнотой, которую грех отнимает у нас.

Иисус избрал такую форму присутствия, которая прежде всего соответствует пророческому существованию. Мы говорим о Нем, что Он – священник по чину Мелхиседека и что Он – Царь Вселенной. Но Его земное существование было очень мало похоже на служебное священство (в действительности Он осуществлял свое священство на Кресте, где Он был одновременно священником, жертвой и алтарем); и еще меньше похоже на царствование по параметрам нашего мира: не зря Он сказал Пилату, что Его Царство не от мира сего.

Иисус, скорее, решил стать как каждый человек (ср. Фил 2, 8), без какой-либо институциональной защиты, без какой-либо видимой власти, кроме той, которая исходила из Его личного авторитета и силы Его Слова. По этой причине многие признали его пророком (Мк 1, 27; Ин 4, 9; 9, 17). Но по этой же самой причине было много и тех, кто отверг Его, и особенно, как мы видим сегодня, Его соотечественники, Его народ, который не признал Его Мессией именно потому, что думал, что знает Его слишком хорошо, до такой степени, что, если следовать словам самого Иисуса, они отвечали на Его проповедь и Его чудеса не только неверием, но и презрением.

Иисус, ставший благодаря Своему воплощению одним из нас, и по этой причине близким нам человеком, нашим, продолжает говорить и действовать через обычных людей. Это могут быть верующие матери, которые напоминают своим детям об элементарных принципах добра и их обязанностях перед Богом; это может быть друг, который своим отношением напоминает нам, что не все продается, что не обязательно подстраиваться под то, что делают все остальные; это может быть брат или сестра в нашей христианской общине, который словом или делом предупреждает нас, что наше поведение далеко от идеала, который мы сами исповедуем… Все, кто серьезно относится к Слову Божьему, слушает его и старается воплотить его в жизнь, становятся пророками Иисуса Христа. При этом, конечно, они рискуют получить отказ, презрение и отчуждение. Потому что это Слово – спасающее Слово, но оно также и неудобное Слово. И мы можем попытаться защитить себя от этого неудобства, отвергнув тех пророков, людей, которых, как нам кажется, мы знаем очень хорошо (кто они, откуда они, каковы их недостатки, их жала), и которым мы не позволяем ни проповедовать нам, ни пытаться научить нас чему-либо. Проблема в том, что, поступая так, мы, возможно, отвергаем Христа, пророчествующего через них, не позволяя Его живому и действующему Слову просвещать нас, прикасаться к нам и, возлагая на нас руки, исцелять нас и творить среди нас чудеса. Важно быть открытым для добра без предубеждения, в том числе если оно исходит от самых близких нам людей; это важный элемент истинной веры.

Если мы откроем себя таким образом, мы сами станем пророками, свободными людьми, которых коснулось Слово Божье и которые, несмотря на свои слабости и недостатки, передают его своим образом жизни, а также своими словами. Но мы должны четко понимать, какую цену нам, возможно, придется заплатить за это пророчество в повседневной жизни. Мы можем навлечь на себя неприятие или презрение окружающих, иногда самых близких нам людей. Но мы не должны унывать. Даже если это Слово (которое не является нашим, но было обращено к нам Богом) кажется не принятым или не услышанным, важно, чтобы оно звучало. Будучи живым и действенным словом, острее обоюдоострого меча (ср. Евр 4, 12), это слово «исходит из уст Моих и не возвращается ко Мне пустым, не исполнив воли Моей и не совершив цели своей» (Ис 55, 11). Как напоминает нам сегодня Иезекииль, пророческое слово может быть эффективным или неэффективным, но самое главное, чтобы оно всегда присутствовало. Это Слово, пророками которого мы становимся, есть воплощенное Слово, Христос, Который, отверженный и презираемый, умерший и погребенный, воскрес в новую жизнь и действует (хочет действовать) в нас и через нас, верующих.

Domingo 14 del Tiempo Ordinario (B)

junio 30, 2021

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5 Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, oí que me decía: – «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: “Esto dice el Señor.” Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 R. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10 Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo

Hermanos: Para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.


Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6 No desprecian a un profeta más que en su tierra

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: – «De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: – «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

¿Es posible ser profeta en la propia tierra?

La vocación profética es una forma peculiar de vocación religiosa. En el antiguo Israel existían tres formas principales de “unción” (el ungido es, precisamente, el “Cristo”, el representante de Dios): el sacerdote, el rey y el profeta. Pero el profeta, a diferencia del sacerdote y el rey, ejerce un ministerio no institucional, es decir, carente del soporte de una institución (el templo o el poder político) que confiere a ese ministerio autoridad, poder y protección. Y, aunque existieron también profetas de corte, profetas áulicos, los verdaderos profetas de Israel fueron gentes desligadas de esas instituciones sagradas, a las que criticaban con libertad.  

El profeta es, pues, uno que, suscitado por Dios, carece, sin embargo, de signos externos de la elección. El signo de la misma es sólo la fuerza de la Palabra que transmite, una Palabra desnuda, directa, libre, pero también sometida a riesgo, precisamente por la falta de apoyo institucional. Profeta puede ser cualquiera, uno del pueblo, por medio del cual Dios habla con entera libertad. Se expresa así, al mismo tiempo, la cercanía de Dios y su independencia de las domesticaciones intentadas por el poder político o religioso. Es decir, Dios puede hablar por medio de uno cualquiera, y cualquiera puede hacerse disponible para hacerse portavoz de lo que Dios nos quiere decir. No hace falta que sea depositario de revelaciones o visiones extraordinarias. Basta que esté a la escucha y transmita con palabras y obras lo que en esa escucha ha descubierto.

La cercanía tiene la ventaja de la inmediatez. En cierto sentido, la autoridad del sacerdocio institucional y, con mayor motivo, del poder político, están muy mediatizados, y el mismo carácter institucional, que protege y da autoridad, encorseta y pone sordina a la palabra así transmitida. Los que ocupan esos puestos dicen lo que tienen que decir, lo que se espera de ellos. E, incluso si transmiten la Palabra auténtica de Dios (la verdad, la justicia, etc.), siempre es posible reaccionar a esa palabra con escepticismo: “¡Claro! ¿Qué vas a decir tú, si eres cura?”

En el caso del profeta se dan una libertad e inmediatez que comportan, sin embargo, otros riesgos. ¿Cómo aceptar como palabra de Dios lo que nos dice uno cualquiera, uno como nosotros? Esto es, ¿cómo aceptar una autoridad divina de parte de alguien carente de la autoridad del poder? A este siempre podremos decirle, “pero tú, ¿quién te has creído que eres?” Porque a éste lo conocemos, sabemos quién es, quiénes son sus padres, sus hermanos, conocemos también sus defectos y debilidades, sus aguijones, como en el caso de Pablo. Es una forma de protegerse de la peligrosa Palabra de Dios que con su luz pone al descubierto nuestras sombras, aunque lo que pretenda esa misma Palabra no sea “pillarnos”, sino iluminarnos y sanarnos, darnos la posibilidad de vivir mejor, de otra manera, con una plenitud que el pecado nos arrebata.

Jesús ha elegido una forma de presencia que cuadra sobre todo con la existencia profética. Decimos de él que es Sacerdote según el rito de Melquisedec y que es Rey del Universo. Pero su existencia terrena se pareció muy poco al sacerdocio ministerial (en realidad, ejerció su sacerdocio en la Cruz, en la que fue al tiempo sacerdote, víctima y altar); y menos aún a la realeza según los parámetros de nuestro mundo: no en vano le dijo a Pilato que su reino no era de este mundo.

Jesús, más bien, eligió hacerse como uno cualquiera (cf. Flp 2, 8), sin ningún tipo de protección institucional, sin poder externo alguno, más que el que brotaba de su propia autoridad personal y de la fuerza de su Palabra. Por eso, muchos lo reconocieron como Profeta (Mc 1, 27; Jn 4, 9; 9, 17). Pero, también por eso mismo, también fueron muchos los que lo rechazaron, y, especialmente, como vemos hoy, los suyos, los de su pueblo, que no lo reconocieron como Mesías, precisamente porque creían conocerlo demasiado bien, hasta el punto de que, si nos atenemos a las palabras del mismo Jesús, respondieron a su predicación y sus milagros, no sólo con incredulidad, sino también con desprecio.

Jesús, hecho por su encarnación uno cualquiera, pero también, por eso, alguien cercano, uno de los nuestros, sigue hablando y actuando por medio de gentes normales. Pueden ser esas madres creyentes que les recuerdan a sus hijos los principios elementales del bien y sus deberes para con Dios; puede ser un amigo que con sus actitudes nos recuerda que no todo está en venta, que no es obligatorio adaptarse a lo que todo el mundo hace; puede ser un hermano o hermana de nuestra comunidad cristiana, que de palabra o de obra nos avisa de que nuestro comportamiento se aleja del ideal que nosotros mismos afirmamos profesar… Todos aquellos que se toman en serio la Palabra de Dios, la escuchan y tratan de ponerla en práctica se hacen profetas de Jesucristo. Al hacerlo, claro, asumen el riesgo del rechazo, del desprecio, de la exclusión. Porque esta Palabra es una Palabra salvadora, pero también incómoda. Y podemos tratar de protegernos de ella rechazando a esos profetas, gentes cualquiera a los que creemos conocer muy bien (quiénes son, de dónde vienen, cuáles son sus defectos, sus aguijones), y a los que no les consentimos que nos sermoneen, ni traten de enseñarnos nada. El problema es que, al hacer esto, podemos estar rechazando a Cristo, que profetiza por ellos, impidiendo que esa Palabra vivida y operante nos ilumine, nos toque e, imponiéndonos las manos, nos cure y haga entre nosotros milagros. Es importante estar abierto al bien, sin etiquetas, incluso si viene del más cercano; este es un elemento esencial de la verdadera fe. Y, si nos abrimos de esta manera, nos iremos convirtiendo nosotros mismos en profetas, gentes libres, tocadas por la Palabra de Dios, que, pese a las debilidades y defectos, la transmiten con su forma de vida y también con sus palabras. Pero tenemos que tener claro el precio que podemos tener que pagar por esa profecía de la vida cotidiana. Podemos atraernos el rechazo o el desprecio de los demás, a veces de los más cercanos. No por ello hemos de desalentarnos. Aunque esta Palabra (que no es nuestra, sino que nos la ha dirigido Dios) parezca no ser acogida ni escuchada, es importante que suene. Siendo una Palabra viva y eficaz, más aguda que espada de doble filo (cf. Hb 4, 12), es una palabra “que sale de mi boca y no vuelve a mí vacía, sin haber hecho lo que yo quería y haber llevado a cabo su misión” (Is 55, 11). Como nos recuerda hoy Ezequiel, la palabra profética puede parecer eficaz o no, pero lo más importante es que esté siempre presente. Y es que esta Palabra de la que nos hacemos profetas es la Palabra encarnada, Cristo, que rechazado y despreciado, muerto y sepultado, ha resucitado a un vida nueva, y opera (quiere operar) en y por nosotros, los creyentes.