¿Persecución de la Iglesia?


En los últimos tiempos oímos hablar cada vez más de persecuciones contra los cristianos en diversos países del mundo. En zonas de dominio del islam o del hinduísmo, estas persecuciones (restricciones de la libertad religiosa, ataques violentos contra iglesias y personas, condenas a personas concretas a causa de su fe) pueden entenderse como expresión de una intolerancia creciente por parte de ciertos grupos y corrientes de tendencia fundamentalista de esas religiones, aunque no pueda decirse que se trate de un fenómeno universal, es decir, que afecte a todos los musulmanes (la situación varía mucho en dependencia de los países) ni a todos los hinduístas.

Santas Perpetua y Felicidad (Iglesia de Ntra Sra de Vierson, Francia)

Aquí nos centraremos sólo a la persecución, no cruenta, pero que cada vez se percibe con más claridad en los países occidentales. El cristianismo ha jugado un papel clave en la configuración cultural de estos países. Desde finales de la Edad Media el proceso de secularización ha significado la afirmación progresiva de la neutralidad estatal en materia religiosa, de manera que el Estado debía garantizar la libertad religiosa de todos los ciudadanos, pero sin privilegiar una confesión o religión en detrimento de otras. Algunos, yendo más allá, han entendido que esta neutralidad exigía además la renuncia de todas las confesiones a la pretensión de verdad (religiosa o moral), pues esto había de suponer necesariamente la tendencia a imponer por la fuerza esa pretendida verdad. Por muy falsa que haya de considerarse esta forma de entender las cosas (pues una visión que se considera verdadera puede muy bien incluir en su credo la tolerancia, esto es, la renuncia y aun la prohibición a imponer convicciones por la fuerza, como es el caso del cristianismo), de hecho la misma se ha extendido hasta el punto de convertirse en un dogma de nuestro tiempo. El relativismo cultural, moral y religioso es el caldo de cultivo de esta mentalidad. Y es ella la que ha propiciado el paso de la secularización al llamado “postcristianismo”, según el cual el cristianismo no es legítimo ni siquiera como opción privada, pues al mantener, pese a todo, su pretensión de verdad (en materia religiosa y moral sobre todo), resulta por definición intolerante, dogmático, contrario a los derechos humanos.

Se da la paradójica situación de que los derechos humanos, ligados de manera esencial a la concepción del ser humano como persona y, en consecuencia, a la visión cristiana del hombre y del mundo, se exhiben en nuestro tiempo como argumento contra el cristianismo. Los llamados “nuevos derechos”, como el derecho al aborto, a la elección de sexo (las llamadas “opciones sexuales”), a la eutanasia, etc., chocan frontalmente con la visión cristiana del hombre y del mundo. Y como la Iglesia sigue afirmando sus convicciones en estas materias, contra corriente y contra esta mentalidad dominante, son muchos los que consideran que es necesario ser intolerante con los que, según ellos, profesan posturas intolerantes. La situación recuerda al relativismo del Imperio Romano, en el que se aceptaban todos los credos, con tal de que todos doblaran el espinazo ante la religión imperial que divinizaba el poder. Los cristianos, grupo casi insignificante, visto como una mera secta judía, afirmó entonces su convicción de ser la religión verdadera (si bien en diálogo abierto con la cultura entorno) y se negó a rendir homenaje de adoración al poder imperial. Esa fue la causa de las acusaciones de ateísmo e impiedad contra los cristianos y de las persecuciones contra ellos.

Ratzinger ha hablado del actual “totalitarismo del relativismo”, en el que se impugna la validez de toda verdad objetiva, pero se pretende que todos hemos de estar de acuerdo con el relativismo dominante, que hoy se expresa en la perniciosa “ideología de género” (oficialmente adoptada por la Unión Europea). También hoy el precio que hay que pagar para ser aceptado en el club de los tolerantes es adoptar esa ideología, que incluye la legitimidad y aún la bondad del aborto, la eutanasia, la manipulación genética sin límites, los llamados matrimonios homosexuales, etc. La Iglesia, sobre todo la católica (y la ortodoxa en la Europa oriental), se ha convertido en “el último bastión” contra esta mentalidad. Y esto explica las campañas en su contra, los boicots a las visitas papales, las delirantes denuncias contra el papa por delito de genocidio, y esa forma “light” (porque en el mundo occidental casi todo es “light”, todo blando) de persecución, denunciada recientemente por Benedicto XVI, que consiste en la ridiculización de los creyentes.

Esta tendencia, creo, va a ir en aumento en los próximos años. Pero los creyentes no debemos temer ni perder el ánimo. Al contrario, estas persecuciones nos tienen que sacar del letargo de una fe demasiado cómoda, y devolvernos la radicalidad del testimonio que permitió a los primeros cristianos, tan pocos y débiles, evangelizar la cultura europea (salvándola de paso). Y esa radicalidad se explica precisamente por lo que, tal vez, le está faltando a nuestra aburguesada forma de vivir la fe: la disposición al martirio.


Artículo publicado en “Avenida”, revista católica de Majadahonda, marzo de 2011

Etiquetas: , ,

3 comentarios to “¿Persecución de la Iglesia?”

  1. Amfortas Says:

    Muy buen artículo, padre.

    No sé si en Occidente llegará el día en el que, como en otras regiones, se persiga a los cristianos hasta la muerte, pero lo que está claro es que, aquí, quien vive o trata de vivir cristianamente se expone a toda clase de burlas, incompresiones, rechazos, etc.

  2. Yolanda Says:

    Mi enhorabuena por el artículo: esa situación de vivir expuestos al escarnio público es familiar y ha arreciado significativamente en los últimos años.

  3. Gestus Says:

    Pues esto es lo que hay…
    ¡A ver qué pasa con el JMJ! Porque lo que es seguro es que no somos “cuatro gatos” y que nadie nos va a quitar la Fe…..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: